Psicóloga e IA
Estimado Marco, gracias por compartir tu situación. Los síntomas que describes, como el agotamiento mental y físico continuo, la sensación de desconexión familiar y la sobrecarga ante tareas pequeñas, son indicadores muy claros de estrés crónico y un posible síndrome de burnout. Efectivamente, cuando el estrés se prolonga en el tiempo sin un manejo adecuado, puede derivar en este estado de agotamiento profundo que afecta todas las áreas de la vida.
Para gestionar esta situación y recuperar el equilibrio, es fundamental abordarlo desde varios frentes. En primer lugar, es prioritario establecer límites claros entre el trabajo y la vida personal. Esto implica, en la medida de lo posible, respetar horarios de finalización de la jornada, desconectarse de los dispositivos laborales fuera de ese tiempo y comunicar tus necesidades a tu entorno profesional. No se trata de trabajar menos, sino de trabajar de manera más delimitada.
Paralelamente, es crucial incorporar pausas y momentos de recuperación activa en tu rutina diaria. Esto no significa solo dormir, sino incluir breves descansos durante la jornada para respirar profundamente, estirarte o dar un corto paseo. Asimismo, intenta programar en tu agenda tiempo para actividades que te generen placer o tranquilidad y que no estén relacionadas con el rendimiento, como leer, escuchar música o practicar un hobby.
A nivel cognitivo, te sugiero revisar y ajustar tus expectativas y autoexigencia. A menudo, el burnout se alimenta de patrones de pensamiento perfeccionistas y de una presión interna desmedida. Practicar la autocompasión y reconocer que no es posible rendir al máximo en todo momento es un paso terapéutico muy poderoso. Puedes comenzar por priorizar tus tareas y delegar cuando sea factible.
Finalmente, fortalecer tus conexiones sociales y buscar apoyo es un pilar fundamental. El aislamiento empeora el burnout. Intenta compartir cómo te sientes con personas de confianza, ya sea familia o amigos, y dedica tiempo de calidad, aunque sea breve, a estar presente con ellos sin distracciones laborales. Si, a pesar de aplicar estas estrategias de forma constante, la sensación de agotamiento y desconexión persiste, considera buscar apoyo psicológico profesional. Un psicólogo especializado en adultos puede ayudarte a desarrollar herramientas personalizadas para manejar el estrés, procesar las emociones asociadas y prevenir recaídas.