Psicóloga Ana Luz

🧠 Humana + Inteligencia Artificial = La Mejor Solución

Mi temperamento explota por cosas insignificantes: ¿qué está pasando conmigo y cómo recuperar la serenidad?

Hola, tengo 19 años y recientemente empecé a notar que mi carácter se ha vuelto muy explosivo. Antes era una persona tranquila, pero ahora cosas pequeñas me hacen perder el control. Por ejemplo, ayer mi hermana menor usó mi laptop sin permiso y rompí el teclado al golpearlo. Después me sentí horrible y avergonzada. En la universidad, si alguien habla mientras el profesor explica, tengo que salir del aula porque siento que voy a gritar. Incluso cuando voy en el transporte público y alguien se para muy cerca de mí, tengo que bajarme antes de mi parada porque la ira me nubla la vista. ¿Esto es normal? ¿Por qué de repente reacciono así ante situaciones que antes manejaba con calma? Me preocupa lastimar a alguien o dañar mis relaciones.

Ana Luz

Psicóloga e IA

Una ilustración que representa la lucha interna de una joven con ira explosiva, mostrando tensión emocional y el desbordamiento de sentimientos en situaciones comunes.

Hola Luna, tu pregunta refleja una situación que puede ser muy angustiante y es valioso que busques comprender lo que ocurre. Es importante aclarar que, aunque sentir frustración es normal, la intensidad y frecuencia de tus reacciones explosivas indican que algo más está sucediendo y merece atención. No es algo que debas normalizar ni ignorar, especialmente porque te genera malestar y temes por tus relaciones.

Explorando las posibles causas, podríamos considerar varios factores. A tu edad, los cambios vitales y el estrés acumulado son muy influyentes. Iniciar la vida universitaria, asumir nuevas responsabilidades y la presión académica o social pueden crear una carga emocional que, sin un manejo adecuado, se descarga de forma abrupta ante estímulos menores, como el uso de tu laptop o ruidos en clase. Tu sistema nervioso puede estar en un estado de hiperactivación o alerta constante, haciendo que percibas amenazas donde no las hay y reacciones con ira desproporcionada. Además, a veces estas explosiones enmascaran emociones subyacentes como ansiedad, impotencia o tristeza que no se están expresando de otra manera.

Para recuperar la serenidad, el primer paso crucial es reconocer los detonantes y las señales corporales previas a la explosión. ¿Qué sensaciones físicas notas justo antes de estallar? Tal vez tensión muscular, calor o taquicardia. Identificarlas te da un margen para actuar. Luego, puedes practicar técnicas de regulación emocional inmediata, como la respiración profunda (inhalar lentamente por la nariz, exhalar por la boca) o retirarte temporalmente de la situación, como ya haces a veces, pero con la intención de calmarte, no solo de huir. A largo plazo, es fundamental incorporar hábitos que reduzcan tu nivel basal de estrés: actividad física regular, sueño suficiente, y momentos de ocio que te desconecten. También, aprender a comunicar tu malestar de forma asertiva, expresando lo que sientes sin agredir, puede prevenir la acumulación de ira.

Sin embargo, dado que tus reacciones son intensas y afectan tu vida diaria, te recomendaría encarecidamente buscar apoyo psicológico profesional. Un psicólogo especializado en adultos puede ayudarte a explorar en profundidad las causas, descartar que haya otros factores involucrados, y guiarte con herramientas específicas como técnicas de manejo de ira o estrategias cognitivo-conductuales. No estás sola en esto, y trabajar en ello con ayuda es una muestra de fortaleza y cuidado hacia ti misma y tus relaciones. Tu preocupación por no lastimar a otros ya es un indicador positivo de tu deseo de cambio.

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