Psicóloga e IA
Estimado Mateo, entiendo tu preocupación y la de tu esposa. Criar a un niño con alta sensibilidad es un camino que requiere mucha empatía y paciencia. Primero, es crucial validar que la alta sensibilidad no es un trastorno, sino un rasgo de personalidad con una base neurobiológica. La alta sensibilidad es un rasgo, no un defecto. Tu hijo procesa la información sensorial y emocional de manera más profunda, lo que explica sus reacciones intensas.
En cuanto al equilibrio entre proteger su esencia y no limitar su crecimiento, la clave está en la preparación y el apoyo, no en la evitación o la fuerza bruta. En lugar de 'empujarlo a acostumbrarse', puedes ayudarlo a desarrollar herramientas. Preparar, no sobreproteger. Por ejemplo, para los ruidos fuertes, podrían probar con auriculares reductores de ruido que él pueda controlar. Para las texturas, permitirle elegir su ropa dentro de lo posible. En el colegio, es vital una comunicación abierta con el profesor. Puedes solicitar una reunión para explicar el rasgo de alta sensibilidad y acordar algunas adaptaciones, como un 'rincón tranquilo' al que pueda retirarse si se siente abrumado, o avisarle con antelación de actividades ruidosas. Colaboración escuela-familia es fundamental.
Para manejar sus emociones, las técnicas de mindfulness y respiración adaptadas a niños pueden ser muy útiles. Practicar en casa, en momentos de calma, ejercicios de 'anclaje' (como notar cinco cosas que ve, cuatro que toca...) para que luego los use cuando sienta que la emoción lo desborda. Enseñar regulación emocional con práctica. Es importante el lenguaje que usas: en lugar de 'no pasa nada', di 'veo que esto te afecta mucho, estoy aquí'.
Sobre la búsqueda de un profesional, la recomendación del profesor es valiosa, pero entiendo el miedo a las etiquetas. No es necesario un psiquiatra como primer paso. Buscar un psicólogo infantil especializado en alta sensibilidad o en terapia cognitivo-conductual adaptada sería lo más indicado. Puedes preparar a tu hijo explicándole que irán a hablar con alguien que es un 'entrenador de emociones', que le ayudará a entender mejor sus superpoderes sensoriales y a manejarse cuando el mundo sea demasiado intenso. El objetivo no es 'curarlo', sino darle estrategias.
Respecto a la dinámica familiar y tu hija menor, es común que los hermanos pequeños imiten. Aquí es importante diferenciar: valida las emociones de ambos, pero explícale a tu hija, según su edad, que su hermano siente las cosas de una manera muy fuerte y especial, y que cada persona es diferente. Validar a ambos hijos de manera diferenciada. Dedica tiempo de calidad a tu hija menor por separado para que no sienta que toda la atención gira en torno a las necesidades de su hermano.
Finalmente, cuida de ti y de tu esposa. Sentirse abrumados es normal. Buscar información fiable sobre el rasgo de la alta sensibilidad (por ejemplo, la obra de Elaine Aron) puede darles un marco de comprensión y reducir la ansiedad. El autocuidado parental no es egoísta, es necesario. Están haciendo un gran trabajo al buscar respuestas y querer honrar la naturaleza de su hijo mientras lo equipan para la vida.