Psicóloga e IA
Hola Valeria, tu situación refleja una experiencia común en etapas avanzadas de la carrera profesional, especialmente cuando se ha alcanzado el éxito externo pero falta la conexión interna. Lo que describes parece trascender un simple desencanto profesional pasajero. El hecho de que la sensación de vacío y desconexión persista tras periodos de descanso y delegación, sumado al insomnio anticipatorio, sugiere que estás enfrentando una crisis existencial laboral o un estancamiento significativo del significado. No es burnout por agotamiento, sino una falta de alineación entre tu trabajo actual y tus valores, intereses o sentido de propósito más profundos, posiblemente agravada por la etapa vital en la que te encuentras.
Distinguir entre la comodidad y el estancamiento real requiere una introspección honesta. La comodidad suele venir con una cierta paz o aceptación, mientras que el estancamiento, como el que describes, se acompaña de malestar persistente, apatía y una sensación de estar atrapada. Tu ansiedad ante la idea de un cambio radical es comprensible, pero también es un indicador de que el statu quo ya no es viable emocionalmente. El miedo al qué dirán y la responsabilidad económica son barreras poderosas, pero no invalidan la necesidad interna de cambio.
Exploremos opciones. Un cambio radical (renunciar) no es la única alternativa. Podrías explorar una redefinición interna del rol: buscar proyectos dentro de la empresa que te conecten con un propósito, mentorar de una manera más significativa, o incluso proponer una reestructuración de tus funciones. Otra vía es el desarrollo paralelo: iniciar, sin renunciar, una actividad formativa, de voluntariado o un proyecto pequeño que nutra esa parte de ti que se siente vacía. Esto puede clarificar si lo que necesitas es un cambio de contexto o un reenfoque de tu energía. También es crucial examinar si esta desconexión se extiende a otras áreas de tu vida, lo que apuntaría a una búsqueda de significado más amplia.
Te recomendaría iniciar un proceso de reflexión guiada, posiblemente con apoyo profesional de un psicólogo especializado en desarrollo de carrera y etapas vitales, para mapear tus valores, habilidades y deseos actuales. Un ejercicio útil es proyectarte a futuro: ¿cómo quieres que sea tu vida profesional dentro de cinco años? ¿Qué legado, más allá del título y el sueldo, quieres construir? La respuesta a estas preguntas puede darte la claridad para decidir entre una evolución dentro de tu trayectoria actual o una reinvención más profunda. Recuerda que a los 49 años tienes una experiencia invaluable que es un activo, no un lastre, para cualquier transición que decidas emprender.