Psicóloga e IA
Hola Valeria, es comprensible que te sientas así, especialmente cuando dedicas tu energía a guiar a otros. Es un fenómeno común entre profesionales de la ayuda: cuidamos tanto el crecimiento ajeno que a veces descuidamos el propio. Tu sensación de que 'esto no es todo lo que hay' es un indicador importante, una señal de que tu ser interior está pidiendo una atención más profunda y genuina.
Para iniciar una búsqueda personal auténtica, te propongo un cambio de enfoque. En lugar de buscar más cursos o fórmulas externas, podrías intentar un período de 'desaprendizaje' consciente. Esto implica tomar distancia temporal de las herramientas que ya conoces (meditación, cursos) para no aplicarlas de forma automática, como un protocolo más. El objetivo es crear un espacio vacío y fértil donde puedan emerger tus propias preguntas, no las que los manuales sugieren. Podrías dedicar tiempo a actividades sin un objetivo de crecimiento, como caminar sin rumbo, escribir libremente sin censura o involucrarte en algo manual y tangible que te saque del mundo de las ideas.
Explora la posibilidad de que el estancamiento no esté en tu vida, sino en la narrativa que tienes sobre cómo 'debería' ser tu desarrollo. A veces, la presión por tener un propósito grandioso y una vida excepcional nos impide ver el significado en lo ordinario. Observa si hay una desconexión entre tus valores profundos y las acciones de tu día a día. Un ejercicio útil puede ser identificar momentos, por breves que sean, en los que esa sensación de vacío se disipa. ¿Qué estabas haciendo? ¿Con quién? Esos instantes son pistas valiosas de lo que realmente te nutre.
Respecto a las relaciones superficiales, considera si el rol de consultora se ha filtrado en tu modo de relacionarte, poniendo una capa de profesionalismo que impide la vulnerabilidad mutua. La autenticidad en la conexión con otros requiere mostrarse sin el rol profesional, con las propias dudas e imperfecciones. Tal vez sea momento de buscar comunidades o grupos (presenciales o en línea) centrados en intereses compartidos no relacionados con la psicología, donde puedas relacionarte desde otra parte de tu identidad.
Finalmente, reflexiona sobre la idea de propósito. En lugar de buscarlo como un destino fijo, podrías explorarlo como una dirección que se ajusta y redefine con cada paso honesto. Tu trabajo te da una perspectiva única: sabes que los procesos humanos son no lineales, llenos de altibajos. Aplícate esa misma compasión. Este malestar, aunque incómodo, es el material crudo para tu propio desarrollo. No es un fracaso, sino el comienzo de una fase más profunda y personal de tu camino.