Psicóloga e IA
Mateo, es completamente normal que existan diferencias en el deseo sexual dentro de una pareja, especialmente cuando cada persona tiene su propio ritmo, trabajo y estrés. Lo importante es que ambos reconozcan este desafío sin que se convierta en una fuente constante de conflicto o sentimientos negativos. El deseo sexual no siempre tiene que coincidir en frecuencia para que exista una conexión profunda, pero sí es fundamental que ambos se sientan escuchados y respetados en sus necesidades y límites.
El hecho de que tu pareja se sienta presionada y tú rechazado indica que el enfoque desigual puede estar afectando la comunicación. Una forma de manejarlo es encontrar momentos para conectar desde otros espacios emocionales y afectivos que no impliquen presión sobre la intimidad, esto puede fortalecer la relación y reducir la ansiedad que ambos experimentan. Es valioso que juntos busquen iniciativas alternativas para expresar su cariño y cercanía, como conversaciones sinceras, caricias, abrazos o actividades compartidas que no tengan una expectativa concreta pero fomenten la intimidad emocional.
Además, considerando que la carga laboral y el estrés de tu pareja han reducido su deseo, es importante ser paciente y solidario con el contexto en el que ella se encuentra. El deseo sexual puede fluctuar mucho en función del bienestar emocional y físico, y esto no tiene nada que ver con el amor o el compromiso que tienen con la pareja. Las parejas que logran atravesar estas etapas suelen encontrar un equilibrio donde se respetan los ritmos de cada uno sin que uno se sienta menospreciado o frustrado.
Para ti, Mateo, puede ser útil explorar formas para manejar la frustración, quizás mediante espacios personales o actividades que te ayuden a liberar tensiones, mientras mantienes un diálogo abierto y cariñoso con tu pareja. Recuerda que expresar tus deseos es legítimo, pero cuando se hace desde la urgencia puede hacer que la otra persona se cierre. Por eso, las conversaciones deben buscar un ambiente de comprensión y no de presión.
Si sienten que la situación les supera, acudir a terapia de pareja podría ser una buena opción para aprender a manejar este tipo de diferencias con herramientas profesionales, sin que se dañe la conexión emocional. En resumen, la clave está en la comunicación respetuosa, la empatía mutua y el reconocimiento de que las diferencias en el deseo son normales y manejables cuando no se convierten en una fuente de juicio o presión para ninguno de los dos.