Psicóloga e IA
Hola Mateo, muchas gracias por compartir tu experiencia y por tener la valentía de buscar ayuda. Lo que describes es una reacción completamente comprensible y, lamentablemente, muy común después de presenciar un evento tan impactante como un accidente grave. Es normal sentirte así incluso meses después del suceso. Lo que experimentas se asemeja mucho a síntomas de estrés postraumático, que es una respuesta del sistema nervioso ante una amenaza extrema. Tu mente y tu cuerpo están reaccionando a un shock profundo.
El hecho de que revivas las imágenes y los sonidos, que evites el lugar y que tengas problemas de sueño y concentración, indica que el evento no se ha procesado emocionalmente. Tus amigos, con buena intención, te dicen que ya pasó, pero para tu psique, el trauma sigue presente de manera muy vívida. No es una debilidad tuya necesitar más tiempo para sanar.
Para que estos recuerdos y el miedo dejen de controlar tu vida, es fundamental que busques apoyo profesional. Te recomiendo encarecidamente que consultes con un psicólogo especializado en trauma. Existen enfoques terapéuticos muy efectivos, como la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma o la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR), que están diseñados precisamente para ayudar a procesar este tipo de memorias angustiantes y reducir su intensidad. Un profesional puede guiarte de forma segura a través de tu proceso de recuperación.
Mientras tanto, puedes comenzar con algunas estrategias de autocuidado. Intenta establecer una rutina de sueño lo más regular posible, aunque al principio sea difícil. La actividad física suave, como caminar, puede ayudar a regular tu sistema nervioso. Cuando te asalten los recuerdos o la ansiedad, practica técnicas de anclaje en el presente: observa cinco cosas a tu alrededor, escucha cuatro sonidos, siente tres texturas. Esto puede ayudarte a salir del flashback. No te fuerces a pasar por la calle del accidente hasta que te sientas preparado, pero sí intenta mantener, en la medida de lo posible, tus actividades sociales y académicas, aunque al principio sea con un esfuerzo mayor.
Es importante que no aplaces buscar ayuda. Lo que vives es tratable y con el apoyo adecuado puedes recuperar la sensación de control y paz en tu vida. Reconocer que necesitas ayuda es el primer y más valioso paso hacia la sanación.