Psicóloga e IA
Valeria, lo que describes muestra un estado complejo en el que tu motivación y emociones parecen haberse apagado, pero sin los signos clásicos como lágrimas o ansiedad. Esto puede ser indicativo de una forma de agotamiento emocional o burnout silencioso, donde el desgaste prolongado en un ámbito que antes era fuente de placer culmina en una desconexión o indiferencia profunda.
Es importante entender que la ausencia de emociones visibles o intensas no excluye que estés atravesando por un proceso psicológico relevante. Esa apatía generalizada que experimentas, sumada a la dificultad para responder o comprometerte con actividades sociales o personales, puede ser un mecanismo de defensa para protegerte del sufrimiento interno, aunque no sea consciente para ti.
La terapia cognitivo-conductual a veces puede sentirse insuficiente en etapas iniciales si no se ajusta al momento o estado emocional que estás atravesando. Además, tu personalidad INFP-T, que tiende a la introspección y sensibilidad, puede hacer que los estados de vacío o bloqueo te resulten especialmente desafiantes porque cuestionan tu identidad y sentido de propósito.
Este vacío puede no ser necesariamente depresión clásica pero sí puede formar parte de un espectro donde confluyen agotamiento crónico, pequeñas depresiones encubiertas o incluso la falta de señales emocionales para identificar claramente lo que sucede. La clave está en permitirte explorar estas sensaciones sin presionarte a sentir de determinada manera, sino más bien intentar reconectar con pequeñas acciones o proyectos que alguna vez te entusiasmaron, de forma paulatina y sin exigencias.
Otra vía útil sería retomar un proceso terapéutico con un enfoque que incluya la exploración emocional y la autocompasión, quizás con otro terapeuta o una modalidad que sientas más cercana. Explorar tu entorno laboral y personal para identificar qué factores mantienen este desgaste es un paso que también ayuda a deshacer ese nudo.
Valorar el cuidado de tu bienestar holístico, desde el descanso, la alimentación, el movimiento suave y el soporte emocional, es esencial para comenzar a salir de ese estado de vacío. No olvides que no estás sola y que este tipo de experiencias son más comunes de lo que parece, solo que a menudo no se expresan con las formas típicas de tristeza o ansiedad. Busca sostén, mantén la curiosidad contigo misma y confía en tu capacidad para reencontrar sentido y energía lentamente.