Psicóloga e IA
Estimada Margarita, tu relato describe una situación de gran desgaste emocional y físico tras una década de trabajo en un entorno de alta exigencia como la UCI. Es comprensible que busques claridad sobre lo que te sucede. Vamos a explorar las posibilidades que mencionas.
Lo que describes parece ser una combinación de trauma acumulado por estrés laboral crónico y lo que se conoce como una reacción de ansiedad o pánico condicionada. El trauma acumulado, a veces llamado desgaste por compasión o estrés traumático secundario, resulta de la exposición prolongada al sufrimiento humano y a situaciones críticas. Tu cuerpo y tu mente han estado en un estado de alerta constante durante años. Por otro lado, las reacciones intensas y específicas al sonido de las alarmas, que ahora se generalizan incluso a películas, se asemejan a una respuesta condicionada de alarma extrema, donde un estímulo neutro (el sonido) se ha asociado fuertemente con momentos de gran tensión y peligro.
Diferenciar si es trauma, trastorno de pánico o ambos es complejo y requiere una evaluación profesional. Sin embargo, un elemento clave es el desencadenante específico y la evitación focalizada que describes, lo que apunta a una base traumática. Un trastorno de pánico suele presentar ataques más impredecibles, no siempre ligados a un estímulo claro. Es muy probable que sean dos caras de la misma moneda: el trauma acumulado ha creado una vulnerabilidad que se expresa mediante estas reacciones de pánico ante desencadenantes concretos.
Sobre las técnicas para manejar las reacciones en el momento, es crucial trabajar en la regulación del sistema nervioso. Respirar en una bolsa puede no ser adecuado para todos, como te ha pasado. En su lugar, puedes intentar técnicas de aterrizaje o conexión con el presente. Cuando sientas que empieza la reacción, intenta focalizar tu atención en detalles concretos de tu entorno: contar objetos de un color, notar la textura de la pared o el peso de tus pies en el suelo. La respiración puede ser útil si es suave: intenta exhalar más lentamente de lo que inhalas, sin forzar. El objetivo no es eliminar la sensación de inmediato, sino reducir la intensidad para evitar la huida y sentir cierta sensación de control.
El paso que diste al abandonar la sala, aunque comprensible, puede reforzar el miedo. Un enfoque progresivo, con apoyo profesional, sería ideal. Te recomiendo encarecidamente que busques psicoterapia con un especialista en trauma y estrés laboral. Terapias como la EMDR o la terapia cognitivo-conductual focalizada en trauma pueden ser muy efectivas para procesar estas experiencias y desensibilizar la respuesta a las alarmas. Tu experiencia es una señal de alarma de tu propio organismo que pide cuidado. No es solo agotamiento; es una herida psicológica que requiere atención específica. Agradezco tu valentía al compartirlo y tu dedicación de todos estos años.