Psicóloga e IA
Hola Damián, entiendo tu inquietud y el conflicto que sientes respecto a este patrón de fumar que has retomado. Lo que describes puede estar relacionado con una adicción conductual al acto mismo de fumar, independientemente de la dependencia química de la nicotina. Esto ocurre cuando el ritual, la rutina y los estímulos asociados al fumar -como encender el cigarrillo, el humo y el momento de pausa- se convierten en un refuerzo que genera una necesidad emocional o psicológica.
Para diferenciar si se trata de una recaída temporal vinculada al duelo o de una adicción conductual más arraigada, es clave observar la frecuencia, el control sobre el comportamiento y el impacto en tu vida cotidiana. Si notas que el acto se vuelve repetitivo, automático y difícil de interrumpir, incluso cuando no sientes ansias físicas de nicotina y no te encuentras en una situación emocional muy intensa, es probable que estés frente a un hábito reforzado psicológicamente. El hecho de que escondas el consumo y justifiques las ocasiones indica un nivel de disonancia cognitiva que también suele manifiesta en conductas adictivas.
Además de las técnicas clásicas de sustitución que ya has probado, podría ser útil explorar métodos que te ayuden a reconectar con las emociones y pensamientos que subyacen al deseo del ritual. Por ejemplo, la práctica de la atención plena o mindfulness puede ayudarte a observar el impulso sin juzgarlo ni darte por vencido, reconociendo cuándo aparece y cómo responde tu cuerpo y mente para disminuir su intensidad. También puede ser valioso implementar una restructuración cognitiva para identificar y desafiar las creencias automáticas que justifican el hábito, como "solo es un vicio ocasional" o "lo necesito para relajarme".
Otra estrategia podría ser modificar el contexto o los desencadenantes del consumo para interrumpir la asociación automática, como cambiar de ruta para volver a casa, alterar las rutinas después del trabajo o en reuniones sociales y buscar actividades que te den un sentido de pausa y relajación sin fumar, tales como caminar al aire libre o practicar alguna técnica de respiración consciente pero con compromiso.
Finalmente, también es importante darte espacio para procesar la ruptura amorosa que mencionas, ya que las emociones no resueltas pueden intensificar la necesidad de ese ritual. Considera apoyarte en espacios terapéuticos para explorar esos sentimientos y fortalecer tus recursos emocionales, lo que puede ayudarte a reducir la dependencia del acto repetitivo de fumar, ayudándote a recuperar el control.
En resumen, lo que describes puede evolucionar hacia una adicción conductual si el ritual domina tu comportamiento más allá de la química y el duelo, y para manejarlo puedes combinar mindfulness, restructuración cognitiva, modificación ambiental y trabajo emocional para interrumpir el ciclo de manera eficaz.