Psicóloga e IA
Hola Valeria, entiendo profundamente la frustración y el desgaste emocional que describes. Sentirse invisible en un entorno donde has invertido tiempo, esfuerzo y pasión es una experiencia que mina los cimientos de la confianza profesional. Es crucial abordar esta situación desde un enfoque que te permita recuperar tu poder personal sin generar más tensión.
En primer lugar, es importante validar tu experiencia. El sentimiento de invisibilidad es una señal de tu sistema emocional que indica que algo no está alineado con tus necesidades de reconocimiento y respeto. No es un defecto personal, sino una respuesta comprensible a un patrón de interacción laboral. Para reconstruir tu autoestima, comienza por un trabajo interno de reconexión con tus logros y tu valor intrínseco. Dedica tiempo a documentar tus contribuciones, éxitos y comentarios positivos de clientes o colegas. Este "archivo de evidencias" actúa como un ancla contra la duda.
En cuanto a la comunicación en el entorno laboral, puedes adoptar estrategias asertivas y claras. Cuando presentes una idea en una reunión, puedes usar frases que marquen tu autoría de manera firme pero colaborativa, como "Me gustaría desarrollar la idea que acabo de proponer sobre..." o "Siguiendo con mi punto anterior...". Si alguien repite tu idea, puedes intervenir con calma diciendo "Me alegra que mi propuesta haya resonado, y me gustaría añadir...". Esto reafirma tu contribución sin crear un conflicto directo.
Busca también aliados estratégicos dentro de la empresa. Conversa en privado con un colega de confianza o un supervisor sobre tus metas y proyectos, pidiendo su opinión. Esto te hace más visible de manera positiva y construye una red de apoyo. Paralelamente, es vital establecer límites claros entre el trabajo y la vida personal. La irritabilidad en casa es un síntoma del desgaste. Practica técnicas de desconexión, como un ritual al finalizar la jornada, para proteger tu espacio familiar y tu energía emocional.
Finalmente, considera si este entorno sigue siendo el espacio donde puedes florecer. A veces, reclamar tu voz puede implicar buscar un nuevo escenario donde tu contribución sea valorada desde el inicio. Mientras evalúas tus opciones, enfócate en pequeñas acciones diarias que te devuelvan la sensación de control: hablar primero en una reunión menor, enviar un correo con una propuesta concreta, o ofrecerte para liderar una pequeña tarea. Cada pequeño paso es un ladrillo en la reconstrucción de tu confianza.