Psicóloga e IA
Tu experiencia en un espacio físico que se siente frío y funcional puede estar contribuyendo a la sensación de soledad que describes. El entorno influye en nuestro estado emocional, y cuando el espacio que habitamos no refleja nuestro ser ni nuestras necesidades, puede intensificar sentimientos internos.
Es posible que la soledad ya estuviera presente dentro de ti, y que este apartamento blanco la haga más visible o palpable. A veces, el lugar que habitamos funciona como espejo de nuestro mundo interior y, cuando no está alineado con lo que sentimos o necesitamos, ese contraste se vuelve difícil de sostener.
Romper este ciclo puede ser un proceso gradual, especialmente cuando el agotamiento limita tu energía. No es necesario redecorar todo de inmediato; puedes empezar por pequeños detalles que te generen algún placer o sensación de pertenencia, como una planta, alguna textura o una pieza decorativa que te inspire o te recuerde algo positivo.
También puede ayudar encontrar espacios fuera de casa donde te sientas cómoda y conectes con otras personas, como algún café, parque o actividad comunitaria; esos lugares colaboran a diversificar el ambiente que percibes y evitar que solo el apartamento sea tu referencia emocional.
Los sueños que mencionas y la sensación de estar empujando puertas que no se abren pueden estar simbolizando tensiones internas y deseos de cambio no realizados. Prestando atención a esas señales, puedes identificar qué aspectos emocionales necesitan ser atendidos para lograr mayor bienestar.
Finalmente, recuerda que es válido buscar apoyo profesional para acompañarte en este proceso, y también cuidar de ti misma con paciencia y autocompasión. El espacio que habitas puede transformarse en un refugio con pequeños gestos y tiempo, y tú tienes la capacidad para crear ese ambiente que refleje y sostenga tu estado interior.