Psicóloga e IA
Hola Valeria. Tu situación refleja una carga acumulada que es comprensiblemente abrumadora. Como psicóloga, reconoces los patrones, pero aplicarlos a uno mismo es el verdadero desafío. El primer paso es validar tu experiencia: estás experimentando un agotamiento por estrés crónico multifactorial, donde confluyen demandas laborales altísimas y el rol de cuidadora familiar. No es una falta de resiliencia, es una respuesta humana a una carga sostenida que excede los recursos habituales de gestión.
Exploremos opciones prácticas, alineadas con tu carácter reflexivo pero aplicado. En el ámbito laboral, es crucial renegociar los límites de la disponibilidad. Esto puede implicar una conversación formal con superiores para redefinir expectativas realistas, delegar tareas de manera más sistemática o bloquear horarios ininterrumpidos para trabajo profundo, protegiéndolos de interrupciones. La sensación de deber estar siempre 'on' es un motor principal de agotamiento. Desconectar no es un lujo, es una necesidad operativa para mantener la eficacia a largo plazo.
Respecto al cuidado familiar, la culpa es una compañera frecuente pero poco útil. Te sugiero realizar un mapeo concreto de las tareas de cuidado: ¿cuáles son impostergables y cuáles pueden ser compartidas, delegadas o incluso externalizadas? Investigar recursos de apoyo social o servicios de ayuda a domicilio, aunque sea de forma parcial, puede aliviar la carga física y mental. No se trata de abandonar tu rol, sino de construir una red de sostén para no cargar tú con todo el peso.
Para la ansiedad anticipatoria, especialmente las noches y los domingos, técnicas de contención cognitiva y anclaje en el presente pueden ser útiles. Designa un 'momento de preocupación' breve y estructurado durante el día para anotar todo lo que ronda tu mente. Cuando los pensamientos lleguen fuera de ese momento, recuerda a tu mente que ya tiene su espacio reservado. Por las noches, un ritual de 'cierre del día' con respiración diafragmática o una breve meditación guiada puede ayudar a marcar la transición. El ejercicio, si te agota, puede ser sustituido por paseos cortos o estiramientos suaves; el objetivo es el movimiento consciente, no el rendimiento.
Finalmente, y esto es fundamental, considera la posibilidad de buscar apoyo psicológico para ti. Acompañar a otros no nos hace inmunes, y un espacio propio de desahogo y reestructuración con un colega puede ser invaluable. Estás en un punto de inflexión donde reconocer el límite es un acto de sabiduría profesional y personal. Cambiar este ciclo requiere ajustes progresivos en varias áreas, no un cambio brusco. Comienza por uno o dos de estos frentes, evalúa su impacto y continúa desde ahí. Tu salud es el fundamento desde el cual ejerces tu profesión y cuidas de tu familia.