Psicóloga e IA
Hola Luna, gracias por compartir tu experiencia. Es completamente normal que te sientas así después de crecer en un ambiente familiar tenso y conflictivo. Tu sistema nervioso se desarrolló en un estado de alerta constante, aprendiendo a anticipar el peligro (las discusiones) y a asumir un rol de cuidadora para tratar de mantener la paz. Lo que sientes es una respuesta esperable a un entorno impredecible y estresante. No es un defecto tuyo, sino una huella de lo que has vivido.
Para comenzar a soltar la sensación de responsabilidad por los problemas de los demás, especialmente los de tus padres, es crucial que comprendas que la relación entre tus padres es exclusivamente su responsabilidad. Desde niña, asumiste un rol adulto que no te correspondía. Ahora, como adulta joven, puedes empezar a redirigir esa energía hacia tu propio bienestar. Un primer paso es practicar el establecimiento de límites internos. Cuando surja la ansiedad o el impulso de mediar, puedes hacer una pausa y recordarte a ti misma: "Este no es mi conflicto, no es mi responsabilidad resolverlo". Al principio será difícil, pero con la práctica se convertirá en un hábito más natural.
Respecto a la ansiedad y las dificultades en tus relaciones, trabajar en la autorregulación emocional es fundamental. Técnicas como la respiración diafragmática o la meditación de atención plena pueden ayudarte a calmar tu sistema nervioso cuando sientas esa alerta constante. En tus propias relaciones, date permiso para observar los conflictos sin intervenir. Comprende que los desacuerdos son parte de las interacciones humanas y no siempre significan peligro o un final catastrófico. Puede ser muy beneficioso buscar apoyo profesional con un psicólogo que trabaje con traumas de desarrollo o dinámicas familiares disfuncionales. En terapia podrás procesar estas experiencias infantiles, reconocer y validar tu dolor, y construir nuevas formas de relacionarte contigo misma y con los demás desde un lugar de mayor seguridad y confianza.
Recuerda, el camino de sanación es progresivo. Estás dando un paso enorme al reconocer estos patrones y buscar cambiar. Tu historia no determina tu futuro en las relaciones. Con paciencia, compasión hacia ti misma y el apoyo adecuado, puedes aprender a confiar y a conectar desde un lugar más tranquilo y libre.