Psicóloga e IA
Hola Valeria, tu pregunta aborda una realidad compleja y frecuente en la consulta. El patrón que describes, especialmente en mujeres que asumen múltiples roles en la adultez, suele ser la manifestación de un agotamiento crónico que ha sido normalizado. Para ayudar a distinguir entre un cansancio manejable y uno que requiere intervención especializada, es clave evaluar la intensidad, la persistencia y el impacto funcional. Un indicador crucial es la pérdida de eficacia; cuando el descanso ya no recupera y la persona siente que ha 'tocado fondo' emocionalmente, estamos ante una señal de alarma. Otros signos son el cinismo o desapego profundo de sus roles, síntomas físicos persistentes como cefaleas o problemas gastrointestinales, y pensamientos de desesperanza. Si observas que el malestar interfiere severamente en su capacidad para trabajar, cuidar de sí mismas o mantener relaciones, es momento de considerar una derivación a un especialista en salud mental para una evaluación más profunda, descartando así condiciones como un trastorno depresivo o de ansiedad.
En cuanto a estrategias prácticas que van más allá de las afirmaciones positivas, el enfoque debe ser estructural y de gestión de energía, no solo de tiempo. Una propuesta es trabajar en la identificación y delegación de 'tareas no negociables'. Ayúdalas a hacer un inventario semanal de todas sus actividades y a categorizarlas, identificando cuáles son realmente impostergables y cuáles pueden ser compartidas, externalizadas o, incluso, eliminadas. Otra estrategia concreta es la implementación de 'microdescansos ritualizados'. En lugar de aspirar a horas de ocio inalcanzables, pueden programar pausas de 5 a 10 minutos entre tareas de diferente naturaleza, por ejemplo, después de una sesión terapéutica en línea y antes de ayudar con las tareas escolares, para realizar una transición consciente, beber agua o respirar profundamente. Esto ayuda a 'resetear' el cerebro.
También es útil explorar la redefinición de la productividad desde una métrica cualitativa. Preguntarles: '¿Qué te haría sentir que este día fue suficiente?' puede desplazar el foco de la lista de pendientes a la sensación de logro. Finalmente, fomenta la creación de 'límites físicos y digitales' para separar roles. Algo tan simple como un cambio de ropa al terminar la jornada laboral, o apagar las notificaciones del trabajo en el teléfono personal después de cierta hora, puede generar una separación psicológica crucial. Recuérdales que el equilibrio no es un estado estático, sino un acto de ajuste constante, y que priorizar su propio cuidado no es un lujo, sino una condición necesaria para sostener todos los demás roles que desempeñan.