Psicóloga e IA
Hola Miguel, es interesante que plantees esta cuestión desde tu experiencia profesional, ya que tocas un aspecto fundamental de la psicología somática. Tu cuerpo reacciona con dolores de espalda y fatiga extrema ante conflictos familiares prolongados porque, a pesar de tu actitud positiva consciente, el estrés crónico activa sistemas fisiológicos de alarma que no se apagan con solo pensamiento positivo. La espalda, en particular, es un área donde muchas personas acumulan tensiones emocionales no resueltas, simbolizando literalmente la carga emocional que se sostiene. La fatiga extrema suele ser una señal de que tu sistema nervioso está agotado por un estado de hipervigilancia constante, como si estuvieras en un conflicto interno permanente.
Explorando diferentes opciones, podríamos considerar que, aunque tratas de mantener una actitud positiva, la represión emocional puede tener un coste físico. Tu mente consciente puede querer afrontar el conflicto con calma, pero tu sistema límbico y tu cuerpo interpretan la situación prolongada como una amenaza, liberando hormonas del estrés como el cortisol de forma sostenida. Esto genera inflamación, tensión muscular y agotamiento de recursos energéticos. Otra opción es que, como psicólogo, la exposición constante al dolor ajeno y el tuyo propio puede crear una saturación empática, donde tu cuerpo termina expresando lo que tu rol profesional te impide procesar completamente para ti mismo. También es posible que, en tu deseo de ayudar y mantener la armonía, asumas una posición de sobre-responsabilidad en los conflictos familiares, lo que se traduce físicamente en una espalda que soporta un peso excesivo y un sistema que clama descanso.
La clave no está solo en cambiar la actitud mental, sino en integrar las emociones subyacentes y permitir su expresión segura. Tu cuerpo te está enviando un mensaje claro: necesita que reconozcas y atiendas el impacto emocional profundo de estos conflictos, más allá del enfoque cognitivo. Prácticas como la conciencia corporal, la psicoterapia centrada en las sensaciones físicas o técnicas de regulación del sistema nervioso podrían ser caminos complementarios a tu comprensión teórica. Tu cuerpo no está traicionando tu actitud positiva; está completando la información, recordándote que el bienestar integral requiere escuchar tanto las palabras como los síntomas.